Pesca en Mar del Plata
Gran pesca con jigs
Por Néstor Saavedra

El falso salmón de mar, una especie siempre presente entre las piedras en aguas marplatenses y, en este caso, pescada en la primera salida de un nuevo barco. Además, chernias, besugos y otros peces, con señuelos.

A las 6.40, el capitán pidió canal a Prefectura Naval Argentina: con el Windgurú de nuestro lado y las mayores expectativas, abandonamos la banquina de pescadores. “El Barco”, tal el nombre de la nueva nave destinada a pescadores deportivos en Mar del Plata, puso proa al nordeste y una tranquila navegación nos acompañó durante dos horas y media.

Algunos en ese lapso disfrutaron en el salón de un video de pesca con artificiales que obviamente fue calentando máquinas. A mitad de marcha tuvimos la grata compañía de un grupo de delfines, grandes por cierto, que sin esfuerzo alguno se situaban delante de la proa. La primera parada con una profundidad de 45 metros nos proporcionó buenos besugos que serían utilizados como carnada y también una práctica al garete a fin de coordinar acciones para el punto de pesca. Parada corta, rendidora y que llevó las expectativas al siguiente nivel. Una hora y veinte minutos más recorrimos para alcanzar el objetivo: pedregales grandes y con profundidades de setenta metros, todo un desafío.

Equipos

Los equipos utilizados en su mayoría consistían en reeles Penn GTO 220, cargados con nailon 0.80, y líneas con madre y brazoladas de 1,2 mm que terminaban con anzuelos 7/0. Las cañas Mitchel Privilege para treinta libras. La plomada de 600/700 gramos fue la indicada. Las carnadas, tanto el calamar como el besugo, consistían en una banda de unos quince centímetros de largo por cuatro centímetros de ancho. Carlos, que era de la partida, fue el único que se inclinó por el jig y utilizó una caña Colony modelo Aventura GT para jigs de hasta 250 gramos , un reel Aluma 5000 con multi Spectra, y los jiggs Willamson de 250 y 300 gramos .


Acción y resultados

Los piques espaciados pero buenos se producían al pasar sobre las piedras seleccionadas; tirones fuertes y secos anunciaban la presencia de meros, salmones y chernias. Párrafo aparte la pelea sostenida con el equipo de jig, que a la postre fue la mejor pieza de la jornada: Carlos y un Willamson Abyys de 300 gramos fueron los responsables de traer a la superficie la mejor bestia. La lucha de aquellas, de esas que hasta al espectador le llenan el espíritu.

Jornada impecable, regreso a puerto con muchas anécdotas y nuevos compañeros de pesca; en fin creo que en el fondo de eso se trata. Así que no descartemos el invierno para pescar en el mar, ya que los grandes ejemplares siguen esperando entre las piedras.

Para más datos: www.elbarcomdq.com,0223-15-521-0608.