| Pesca en el Departamento de Castell Una laguna que empezó en punta en la temporada y que seguramente, no bien pasen los fríos más fuertes, volverá a dar qué hablar
Juan Bravi, en el comienzo de la temporada, dio la primicia de que Altos Verdes había vuelto al ruedo después de casi un par de años. Para testarla nuevamente se acercó hasta esta laguna Walter de Franceschi y Alberto de la Canal, amigos de Fabián Macrinos que siempre nos pasa jugosos datos desde La Plata. Para llegar a Altos Verdes, hay que tomar ruta 2 hasta el kilómetro 182 y doblar a la derecha por el camino de ripio unos 18 kilómetros donde hay un cartel indicador para el pesquero La Orfila. Antes del viaje Walter se comunicó con Roberto Acosta (02241-15-685-143), propietario del pesquero y del campo, para saber si disponía de botes, ante tanta popularidad por su mucha pesca. Como solo puede pescarse miércoles, sábado, domingo y feriados no siempre se consiguen botes en alquiler; solamente permite ingresar con motores de no más de 15 HP. Moviendo la carnada Fueron a la laguna un miércoles con un viento muy fuerte del sector sur que cruzaba en la mitad al espejo, encrespándolo bastante. Eligieron un bote y colocaron el motor de 3.3 HP de Walter. El día se presentaba muy bueno, con sol que elevó la temperatura en los días anteriores, pero el viento sur refrescó bastante, al menos, por la mañana. Salieron en dirección al morro para resguardarse del viento y realizar un gareteo sin complicaciones, pues el sol lo tenían de espalda. Los equipos utilizados fueron cañas de cuatro metros con reel frontales cargados con nailon del 0.28 y líneas de tres boyas chupetonas y palito de colores amarillo, y otras rojo y negro en combinación. Anzuelos N° 1 y 1/0 con brazoladas de 20 a 40 cm . Colocaron el ancla de tal modo de que frenase lo más posible a la embarcación, encarnaron con mojarras y dejaron que se fueran las líneas. En casi toda la mañana solo tuvieron nueve piques de los cuales fueron efectivos cuatro con piezas que no superaban los 30 cm . El viento les jugó una mala pasada. Cerca del mediodía decidieron salir para almorzar y esperar si luego aflojara algo el viento. En el embarcadero, Acosta les aconsejó que navegaran hacia el final de la laguna donde moría el viento y pescaran anclados, ya que los últimos dos días el viento había soplado de ese cuadrante y quizás se concentraría la comida en ese lugar. A las 14:00 aproximadamente salieron nuevamente a pescar. El viento ya había disminuido bastante pero también había dejando bastante turbia el agua. Esta vez siguiendo el consejo de Roberto salieron a la costa de enfrente para luego ir al fondo de la laguna. En una profundidad de 80 cm a un metro, anclaron. En esta oportunidad el sol estaría de frente, por lo que cambiaron las líneas por colores de boyas oscuras (en lo posible negras o combinación con este color) y se lamentaron de no haber capturado algún dentudo para encarnar con un filet.
Después de un buen rato tuvieron el primer pique. Walter dejó que coma bien y lo clavó: cuando lo traía se dio cuenta de que era bueno. Había que mover las carnadas con pequeños golpes de caña, una y otra vez. A las 16:30 dieron por culminada la pesca. Las capturas fueron todas muy buenas con pejerreyes arriba de los 40 cm y bien gordos dándoles un mayor volumen. Cada captura era una verdadera pelea con el pejerrey, ya que daban lucha hasta el final, por lo que se rescata la vitalidad y la fuerza que tenían. Fue la primera laguna en comenzar a dar buenos ejemplares de pejerreyes en esta temporada, y no caben dudas de que en el final, cuando mermen los fríos más intensos, será una de las más rendidoras. |