Pesca en Panama
Baitcasting en Panamá
Por Néstor Saavedra

Un pesquero que florece gracias a la escasa distancia que hay que navegar en el mar, los muy buenos servicios y, sobre todo, la extraordinaria pesca.

Roberto Veras ( betoveras_uae@yahoo.com.ar ) es un experimentado pescador brasileño, especializado en guiada a la pesca de mar. Ha viajado por todo el mundo, pero ahora cifró su interés por Panamá, donde la pesca deportiva está muy bien planificada, reglamentada y fiscalizada. “Tratada como un deporte altamente rentable, contribuye con el desarrollo y lleva mucho dinero para estos países. Costa Rica es un buen ejemplo: solo con la pesca de una especie, el tarpón, factura más que Brasil con toda su estructura de barcos y hoteles en el Amazonas. La creación de una gigantesca estructura de pesca, Los Sueños, con innumerable condominios y resorts, fue la responsable por la alteración del Producto Bruto Interno.”

Es evidente, entonces, que, ante estos ejemplos, otros países siguieron y seguirán los mismos caminos. Actualmente poseen hoteles a todo confort para el pescador, como así también barcos modernos y muy equipados, tripulación experimentada y entrenada para toda clase de pesca.

“Estas pescas acontecen en el océano Pacífico que tiene aguas mucho más ricas, calmas y reparadas y, lo mejor, lejos de los temidos huracanes que azotan el Atlántico en determinadas épocas del año. La cantidad de islas, lugares, piedras y bancos de arena y roca es impresionante, y todo queda tan cerca que pocos minutos de navegación son suficientes para alcanzar los mejores puntos de pesca” cuenta nuestro entrevistado.

 

La pesca

Como la mayoría de estos países se encuentra cerca de la línea del Ecuador, la temporada es más extensa, y en algunos de ellos dura todo el año. Otro atractivo de estos lugares es la gran variedad de técnicas que pueden emplearse: desde la pesca a fondo con carnada viva o muerta y trolling hasta pesca con mosca y pesca vertical con jigs metálicos. No obstante la pesca de baitcast con plugs de superficie es una de las técnicas más destacadas. Los principales objetivos de ella son los grandes ojos de buey, xaréus (especie de palometa de mar), representados por más de siete especies; más de ocho tipo de vermelhos (peces de color rojo con fuertes dientes), especialmente las caranhas, el mayor representante de la familia, y el roosterfish, que levanta indefectiblemente su penacho cuando persigue los señuelos de superficie.

En aguas abiertas los más buscados son los enormes atunes amarillos cuyo peso llega a 150 kilos; los voraces dorados de mar y los veloces wahoos, autores estos últimos de los ataques más violentos. También pueden encontrarse marlines negros, rayados y peces velas.

“La pesca vertical recién ahora comienza a practicarse en estos mares, donde resulta muy productiva. Además de las especies citadas, meros, cabrillas, garupas pintadas y abadejo cola de escoba también proporcionan buenas luchas memorables con esta técnica”, afirmar Roberto Veras, mientras suena su teléfono pidiéndole datos para próximas pescas en el mar.

Como alternativa, entonces, practicaron pesca vertical con muchos dobletes y tripletes de más de 25 especies de peces. Con tantos predadores en la zona el trolling es productivo tanto con señuelos como con carnada natural viva o muerta. En aguas abiertas se destacaron los peces que pico, como el vela, que en el Pacífico alcanza casi el doble del tamaño que su pariente del Atlántico, y los marlines, especialmente los negros, que son los más fuertes de la familia.

Entre las especies que aún no citó, y que pescaron en esta ocasión, podemos nombrar a los cazones, bonitos, caballas, sororocas, arabaiana (especie de caballa) azul, corvina rubia y el róbalo negro del Pacífico, el representante más grande de la especie.

Los tamaños de los peces, el excelente servicio, la amplia temporada, la agradable temperatura, todo contribuye para que el pescador, especialmente de baitcast pesado, haga los arreglos pertinentes para una próxima visita al occidente panameño. Eso sí, a disfrutar también del cansancio, pues, según cuenta Roberto, “después del tercer pez, muchos ya piden volver a puerto”.

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