Emociones doradas en Paso de la Patria
Texto y Fotos: Wilmar Merino
La excusa era participar del Encuentro de Periodistas especializados de cara a la próxima Fiesta Nacional del Dorado que tendrá lugar éste mes. El premio: momentos inolvidables compartidos entre amigos y una pesca memorable que nos dejó enamorados de un lugar maravilloso, junto a la cordialidad de los prestadores locales.
Grandes dorados y surubíes en el norte correntino.
Si el norte de Corrientes está bendecido por las especies más codiciadas de la cuenca del Plata, el Alto Paraná encuentra en Paso de la Patria una meca sin igual para dar batalla con los abuelos del río: grandes dorados y surubíes. Tras ellos peregrinan anualmente miles de aficionados (principalmente argentinos y brasileños) que disfrutan de las bondades de un pesquero con múltiples variantes.
En esta oportunidad, convocados por la gente de la Cámara de Turismo, hicimos una previa de lo que será la gran Fiesta Nacional del Dorado, que anualmente se realiza en agosto, “cuando florecen los lapachos”, el mejor mes para pescar los grandes pirayús.
A unos 1050 km de Buenos Aires, a sólo 40 km de Corrientes Capital y a unos 70 km de Resistencia, la privilegiada ubicación de este pesquero situado en el codo del Paraná, aguas abajo de la zona de confluencia con el Río Paraguay, “El Paso” – como se lo denomina habitualmente - no sólo se destaca por su fabulosa pesca, sino por las ventajas comparativas de su amplia oferta de servicios. Con micros en excelente frecuencia para “acortar el viaje” haciéndolo nocturno, o aeropuertos cercanos en las dos capitales provinciales mencionadas, este pesquero está más al alcance del pescador porteño y bonaerense de lo que muchos piensan.
Y allí es donde vamos a situarnos, en la mirada de visitantes que llevamos, como nuestro amigo Gustavo Miranda, con quien coincidimos en la sensación plena de disfrute desde que pusimos un pie en Paso hasta que nos fuimos. Es que más allá de los resultados con la caña, la cordialidad del correntino tiene en los prestadores de servicios locales a sus mejores ejemplos. Desde el remisero al sereno, pasando por los cabañeros, el personal gastronómico o los guías de pesca, el trato cotidiano arropa al turista con un respeto ya perdido en las grandes urbes y una amabilidad que es genuina, sin caer en servilismos.
Pero claro, éstos complementos no hacen más que sumar extras a la maravillosa ictio fauna que tienta a cañas de todo el mundo, bajo la superficie de un Paraná que tiene una dinámica especial en ésta zona: hacia el norte del río Paraguay, las aguas siempre vienen claras, en tanto, desde ese río hacia abajo, la turbiedad aumenta y varían las condiciones de pesca. Allí se lucen los guías, llevando al pescador donde mejor le cuadre al plan de pesca, buscando las piedras de Santa Ana, los remansos del Soto y los pedregales del 15 o el 20, hacia los cables de alta tensión que cruzan el Paraná entre Corrientes y Chaco, o bien trabajando aguas arriba en cercanías de Isla del Cerrito, en la citada zona de “confluencia”.
Otras veces, los cardúmenes de mojarras o sábalos determinan la presencia de especies en zonas inusitadas, ofreciendo al pescador posibilidades de pesca descomunales cuando los dorados cazan contra las barrancas o el palerío. Es el momento del bait cast o el fly cast, técnicas altamente deportivas que rara vez nos darán grandes trofeos, pero con las cuales la diversión está garantizada. En tiempos donde entra el surubí, las zonas profundas de La Planchada serán el lugar en donde en lenta procesión se oirán rugir los motores, a baja revolución, haciendo sus pasadas en trolling.
Todo esto y mucho más, como la posibilidad de pescar grandes bogas, chafalotes y pirá pitás, ofrece Paso de la Patria al visitante, sin contar el atractivo de sus playas de arena blanca, que en el verano son testigos de los más bellos cuerpos litoraleños dorándose al sol.
La gran estrella
Pero vayamos al dorado, especie que motivó nuestra visita en ésta ocasión en el 4º Encuentro de Periodistas, fantástica iniciativa de los cabañeros locales para promover la fiesta del dorado en el feriado largo de agosto (ver recuadro).
Tras arribar en micro, aprovechando una excelente frecuencia nocturna a Corrientes (de allí hay servicios de remís o combis al Paso), nos instalamos en Paraíso del Paraná y enseguida aprontamos equipos para ir al agua. Nuestros primeros intentos fueron con cebos naturales, en bancos cercanos al punto de partida, a la altura de cabaña La Candelaria. Tardamos en agarrarle la mano al pique: acostumbrados al Río de la Plata donde al dorado –que en general es chico- lo dejamos comer y que saque bastante nailon para luego clavarlo, erramos en Paso de la Patria varios buenos piques hasta dar con la clave. Allí, nuestro encarne de dos morenas y las perspectivas de un dorado de mediano a grande que cazaba en los veriles de los bancos de un modo competitivo y furioso, hacían que para tener éxito hubiese que clavar rápido, casi sin darle tiempo al dorado a sacar multifilamento en la corrida. De otro modo, el anzuelo venía solo, con la cabeza de las dos morenas encarnadas.
Así las cosas, recién empezamos a cobrar piezas pasada la media tarde, cuando el sol acortaba ya nuestras chances. El sitio del mejor pique fue la zona de “confluencia”, y la técnica de pesca era al garete, con leader atado al multi con o sin plomito pasante y anzuelo número 8 de pata larga, con dos morenas encarnadas de la cabeza. Así le dábamos volumen al encarne, ya que no teníamos la llamada "botellona" o "mamacha", morena de gran tamaño que tienta a los mejores dorados.
En la caída del veril de un gran banco, el pique era seguro, por lo que había que hacer pasadas cortas y remontar el río constantemente para tener acción. Así, vimos sacar dorados de hasta 12 kilos, que lamentablemente no se hicieron presentes en nuestra lancha.
LA REVANCHA
Esa noche, conversando con Irupé Lafuente de Cabañas Don Julián, le contamos nuestra suerte dispar y nos propuso la revancha al día siguiente, saliendo con uno de los mejores guías de su complejo. Aceptamos el convite gustosos y, a primera hora del día siguiente, nos pasaron a buscar para disfrutar del desayuno, mirando hacia el majestuoso río, antes de salir a la aventura.
Nos presentaron al guía Cori, de pocas palabras y hablar mediante acciones, quien supervisó nuestros equipos, seleccionó lo más conveniente y nos propuso partir ya con equipos armados para maximizar la pesca. Navegamos aguas abajo hacia las piedras del Soto, cerca de la zona de los cables de alta tensión. En una mañana que comenzaba a templarse, vimos el remanso que producen en el agua las piedras sumergidas y el guía comenzó a darnos indicaciones de cómo trabajar con los equipos. Usamos cañas de 2,10 Silstar Rooster, reeles Shimano Corsair cargados con multifilamento Power Pro fino (no más de 0,22) para que corten bien el agua haciendo trabajar los señuelos bien abajo, y unas mojarras Alfer´s y Cu-Cú, de paleta de profundidad. Asimismo, el multi fino permite trabajar el artificial más cerca de la embarcación. En cambio, aficionados que usan multi de 50 libras, deben soltar 80 metros o más para que el señuelo se mueva en zona ideal de ataque, a unos 12 metros de profundidad.
No habíamos troleado ni diez minutos cuando mi caña acusó la primera emoción: un dorado de 5 kilos que anunció su presencia con una parada al señuelo seguida de un salto espectacular. La pelea, corta pero intensa, nos llenó de entusiasmo y tras las primeras fotos, volvimos a la pesca con ánimos templados. Lo que siguió fue, sencillamente, un festival de piques.
Tanto Gustavo Miranda, como quien esto escribe, vivimos una racha de ataques furibundos, que comenzaron a marcar nuestros invictos señuelos con dentelladas por todos lados. Dorados de 4 a 6 kilos entretenían de lo lindo, y aunque nuestro panorama con respecto a la previa había cambiado diametralmente, nos faltaba un dorado de los buenos.
Y ya casi sobre el cierre de nuestra media jornada –ya que al mediodía teníamos el almuerzo que daba cierre al encuentro de periodistas-, el Paso nos bendijo con uno de sus tesoros: un dorado de los buenos tomó mi señuelo y emprendió una veloz corrida. Ni siquiera saltó, apenas hizo un borbollón a unos 40 metros. “¡Es bueno!”, dijo Cori, con suma experiencia en éstas lides. Y era así nomás, con un cabezón que no saltaba pero pedía hilo como loco, iniciamos una batalla magnífica que exigió los equipos. Rogando que no rozara ninguna piedra para evitar cortes, le fui ganando metros sin apurarlo, disfrutando cada segundo del combate.
Diez minutos después, gracias a la claridad del agua, lo vimos aparecer unos 80 cm bajo la superficie y enseguida buscó ganar profundidad de nuevo. Finalmente, se fue entregando de a poco y, recién cuando vi el señuelo bien clavado, supe que había ganado la batalla. Admirable la pericia del guía para levantar el pez por la cola, sin necesidad de bicheros ni boga-grips que perforen la membrana gular del pez. Cori lo alzó para la foto y antes de que comience a sacudirse, lo apoyó en el fondo de la lancha para extraerle los triples. La balanza electrónica acusó 9 kilos al pesarlo.
Con mi compañero nos fundimos en un abrazo y enseguida tiramos más fotografías y empezamos la tarea de re oxigenación del dorado. Lo vimos soltarse de las manos de Cori con fuerzas suficientes para irse al fondo con energía y evitar ser atacado por otros dorados y cerramos la nota como lo habíamos soñado: con un lindo trofeo del alto Paraná.
Emociones como éstas son cotidianas en este pesquero que –insistimos- está al alcnace de todos los aficionados del país. Si bien no es para ir todos los días, excusas como la de la 49° Fiesta del Dorado resultan inmejorables para visitar esta localidad y enamorarse por completo de su pesca, su gente y de la belleza de un Paraná incomparable que todo pescador argentino debe vivir en su máximo esplendor.
Encuentro de Periodistas: una previa que se está volviendo un clásico.
Con buen criterio publicitario, de cara a la 49 Fiesta Nacional del Dorado que tendrá lugar el 17 al 19 de agosto, se llevó a cabo a principios de julio la cuarta edición del Encuentro de Periodistas Especializados en Pesca Deportiva, un evento que llevan adelante a pulmón los cabañeros y el sector gastronómico de Paso de la Patria y que cada año cobra más relevancia, sumando mayor número de participantes.
Con generosos agasajos que “mimaron” al periodismo en todo momento, la elección de la Reina del encuentro –por primera vez en la historia y como anticipo a lo que será la elección de la Reina de la Fiesta Nacional del Dorado en agosto- y un emocionante cierre a pura comparsa, tras una serie de sorteos, los privilegiados que tuvimos la fortuna de vivir este encuentro hemos quedado flechados por la cordialidad correntina y el empuje de un sector que nos hizo vivir una fiesta permanente en las 72 horas compartidas.
Si bien se habló de “torneo”, en realidad este evento fue un “encuentro” donde la camaradería primó sobre cualquier competencia, y en donde 64 lanchas con 174 periodistas del Mercosur permitieron radiografiar el excelente momento pesquero del Paso por éstos días, augurando una fiesta magnífica en el feriado largo de agosto. Así, coronando estos tres días de camaradería donde periodistas de tres países no solo pudimos conocernos sino armar proyectos a futuro, el dorado dijo presente con muchas capturas y en tamaños sorprendentes.
El encuentro comenzó con una cena de recepción el viernes por la noche, con los primeros equipos en arribar, que luego pernoctaron en algunas de las cabañas del Paso que se sumaron al evento: Cabañas Don Julián, La Candelaria, Posada Paso de la Patria, Jardín del Paraná y Paraíso del Paraná, por mencionar solo algunas. Otras representaciones fueron llegando de madrugada y a las 9 horas tras un encuentro a puro mate y bizcocho en un parador costero de bella playa, comenzó efectivamente la jornada de pesca. Las sesenta y cuatro embarcaciones partieron en el medio de la alegría y sobrevolados por parapentes incluso un gomón que se elevó por el aire, propulsado a motor en el inicio y luego sustentado por un parapente. Sin duda, una escena que sorprendió a todos.
Y hablando de sorpresas, lo mejor estaba por venir con la pesca, que en muchos casos sorprendió con tamaños de dorados de hasta 12 kilos, tanto con carnada como con artificiales. Al mediodía, convocados al almuerzo en otro parador costero donde hubo banda de rock y un lunch espectacular, intercambiamos impresiones de pesca con otros colegas y redondeamos una tarde magnífica a puro pique.
La noche volvió a reunir a los periodistas especializados en el coqueto restaurante del Jardín del Paraná donde se sirvió un locro rotundo que le sacó el frío a todos, se entregaron distinciones a cabañeros, guías, obsequios a los periodistas, y todo terminó en una fiesta con banda en vivo y una celebración compartida que quedará en el recuerdo de los protagonistas.
Al otro día, los prestadores de servicios del Paso armaron nuevas salidas “fuera de programa” para quienes quisieron seguir despuntando el vicio. Así, vivimos otra mañana de pesca a puro pique antes del gran evento de cierre, que tuvo lugar en uno de los restaurantes más tradicionales de Paso, donde hubo asado y el sorteo de un casco y una moto entre los periodistas de pesca y los prestadores locales.
Durante el almuerzo hicieron diversas pasadas en ropa de noche, traje de baño y sport, las chicas que se postularon a reina del encuentro de periodistas. También bailó una odalisca y hubo números artísticos que mantuvieron los ánimos bien elevados. Como frutilla del Postre se eligió por primera vez a la reina de los periodistas e irrumpió una comparsa correntina que cerró poniendo a bailar a todo el mundo un encuentro que fue impecable en todo sentido.
+ info
Agradecimientos: a Flecha Bus por los pasajes desde Buenos Aires, a Cabañas Paraíso del Paraná por el alojamiento, a Cabañas Don Julián por la pesca y a las empresas Tech, Ángel Baraldo, Alfer´s y Sources por la provisión de equipos
+ Notas
Caza - Relevamiento
A full con los chanchos
Una vez pasada la brama, la atención de la caza mayor vuelve a centrarse en los jabalíes, el trofeo más popular de nuestro país.
Pesca - Relevamiento
Marrones del Azul
Truchas marrones en el río Azul de la provincia de Río Negro.
Caza - Relevamiento
Palomas hasta decir “basta”
Cacería con amigos en Entre Ríos de un ave muchas veces dejada de lado por los tiradores, pero que brinda muy buenas oportunidades de afinar puntería y pasar un día sensa
Pesca - Relevamiento
La vigencia de un símbolo
Muchos pescadores habrán escuchado el nombre de Rzepecki a lo largo de su vida.


