Primeras Flechas del Plata
Texto y Fotos: Wilmar Merino
Es tiempo de pejerreyes. Y mayo es un mes clave para disfrutar de la pesca en el Río de la Plata sin sufrir los rigores del crudo invierno. Sin embargo, los fríos que tardaron en llegar hicieron que tuviésemos que esperar casi al cierre de la revista para aventurarnos a las entrañas del río color de león con buenas chances de pesca.
Un veranito que se prolongó más de la cuenta y el agua turbia que no decanta no impidieron el ingreso masivo de lindos pejerreyes al estuario rioplatense.
Los encontramos a principios de temporada en la zona del cementerio de los barcos, entre las boyas que señalan los naufragios del Sofía y el Triena y el Carmen.
Es tiempo de pejerreyes. Y mayo es un mes clave para disfrutar de la pesca en el Río de la Plata sin sufrir los rigores del crudo invierno. Sin embargo, los fríos que tardaron en llegar hicieron que tuviésemos que esperar casi al cierre de la revista para aventurarnos a las entrañas del río color de león con buenas chances de pesca.
Sabemos que a principios de temporada el peje entra pegado a la orilla uruguaya, siendo excelentes pesqueros las zonas aledañas a Colonia o la Barra San Juan, por donde remontan los cardúmenes hacia el río Uruguay. Pero también somos conscientes de que no son muchos los aficionados con embarcaciones en condiciones para hacer esas travesías, por lo que nos propusimos encontrar pejes en aguas criollas.
Así las cosas, conversando con el guía Fabián Smeail, éste nos propuso hacer un intento en una zona de Playa Honda a la que le tenía fe: la zona que los guías conocen como la del “cementerio de los barcos”. Partimos desde Villa la Ñata, Tigre, desde la guardería Altos del Canal, siguiendo el siguiente derrotero : río Luján al hasta el Río de la Plata, luego cruzamos el canal Mitre (de tránsito de los grandes buques) por la boya 25, único cruce habilitado tras el refulado. Aquí encontramos el pilote 7 y cruzando está la boya Unen B que marca el “agua segura”. De allí continuamos el derrotero hasta Playa Honda yendo al mencionado “cementerio de los barcos”. La navegación, hecha en una Regnícoli Marea de impecable terminado a cargo de nuestro guía, no solo fue cómoda y segura sino también rápida. Y, se sabe, menos tiempo de navegación es más tiempo de pesca. Empezamos la faena gareteando cerca del barco Sofía, que dicho al paso, perdió una boya con la gran tormenta que tantos destrozos provocó en la provincia de Buenos Aires. De modo tal que hay que alejarse de la boya prudentemente si no queremos chocar con los restos del barco hundido.
Soltamos ancla de capa para regular el garete, el guía puso un bidoncito cebador goteando convenientemente para armar la calle de aceite en el agua y tras ella largamos boyas al agua. La espesa niebla reinante en las primeas horas del día nos llevó a volcarnos por colores vivos en flúor, rojos y verdes, optando por formatos de tipo cometa y lágrima. Casi todos los aparejos los hicimos con líneas tramposas, para pescar incluso a los pejes más desconfiados. Asimismo, rematamos cada línea con una boyita pescadora pequeña, sumando una brazolada más al aparejo en la boya mas pescadora que es la que más lejos de nosotros y con mayor soltura trabaja en el agua.
No tardamos mucho en tener respuestas. Los primeros pejes fueron medianos, e incluso cobramos algunos dobletes. Los ejemplares lucían saludables, vigorosos como suelen ser las flechas del Río de la Plata, y tomaban bastante lejos de la embarcación, cosa que dificultaba la visualización de las boyas pues la niebla tardaba en disiparse. Fueron varias las capturas, entonces, que logramos a pulso, viendo como el peje “pedía hilo” en ésta pesca que se hace a pick up abierto.
Contamos también con la presencia de una caña experta en la lancha además de la de nuestro guía Fabián. Hablamos de Elías, guía que trabaja fuerte en la tercera sección del delta, cuyos recovecos conoce como nadie pues se crió en las islas. Por su parte, el guía Fabián Smeail es un verdadero as en aguas abiertas, y cuenta con embarcaciones que son un lujo para los pescadores porque no saca gente en las funcionales pero elementales trackers, sino en lanchas de última generación, que equipo no solo con todos los elementos de seguridad requeridos por Prefectura sino con los más modernos GPS, dos VHF, Anemómetros (para medir la intensidad del viento), ecosondas e instrumental náutico.
Nos dividimos la tarea de probar equipos (ver recuadro), disfrutando desde los clásicos de reel frontal y cañas de 4 a 4,50 mts a los de reel rotativo, variante que a muchos aficionados les gusta por el control que da a la línea y la sutileza de las cañas.
A media mañana, siguiendo siempre en la modalidad de pesca al garete, dejamos atrás la amenazante sombra de las nubes, y el panorama se volvió brilloso y cálido, por lo que terminamos pescando en mangas de camisa. A eso de las 11 hubo una linda racha de pejes grandecitos, con varias capturas que pasaron los 40 cm.
Como suele ocurrir en el comienzo de la temporada, la variada sigue muy activa y en medio de los sutiles piques de pejes también teníamos llevadas que nos hundían las tres boyas, fruto de los patíes y grandes bagres blancos que también suben por la ceba y se tientan con las mojarras que usamos de carnada. Y a propósito de cebos, lo mejor si hay viento es encarnar dos mojarras, una enhebrada y otra de la cola, procurando no matarla. En cambio, si las condiciones son de calma chicha, será útil que el cebo cobre vida, por lo que pasaremos por el anzuelo una sola mojarra grandecita de la cola, dejándola viva para que con sus vibraciones atraiga a los pejes.
Contentos de haber logrado un cajón de capturas, con muchos medianos y varios grandecitos, cerca del mediodía el agua se planchó del todo y entonces encontré una buena variante para seguir pescado aprovechando una brisa mínima: cambiar la línea convencional por otra de boyas “ping pong”, de plástico y en verde flúor, con pequeñas yo-yo tramposas, de modo tal que las boyas grande, por su gran volumen fuera del agua oficiar de “velas” en tanto las pequeñas boyas de las que pendían los anzuelos ofrecieran máxima sutileza al peje al tomar. De este modo, cuando la ping pong marca el pique, probablemente el peje ya esté tragado. Y eso, pese a nuestros anzuelos 1/0 y el encarne con dos mojarras. Pero así es este pejerrey de boga grande y muy tragón, por lo que a veces es difícil lograrlo de la boca para devolverlo. Claro está que muchos aficionados no se preocupan por este detalle ya que buscan llevarse buenas cantidades de los afamados “gran Paraná” por su gran valor gastronómico. Pero como siempre, aconsejamos devolver los pejes de menos de 25 cm para que puedan cumplir con su ciclo vital de reproducir al menos una vez y perpetuar la especie.
Un dato interesante que nos reflejó el guía es que el agua estaba en la zona de pesca 18 grados. En cambio, más cerca de Buenos Aires, donde los bancos hacen que el agua sea menos profunda y la masa de agua caliente más rápido, la temperatura era de 21 grados. Acaso en esas pequeñas diferencias térmicas encontremos las razonas por las que algunos guías vuelvan con magras cosechas mientras otros con cajones llenos. Es conveniente recordar en éste punto que el pejerrey es una especie que se activa con aguas frescas, no frías. Así, con aguas entre 10 y 17 grados, estaremos en condiciones óptimas para intentar su pesca. En cambio, por arriba o debajo de esas temperaturas la pesca se complica.
Una soberbia picada al mediodía, seguida de las mejores empanadas de carne picante, nos gratificó el estómago además del espíritu, y tras un par de horas de pesca en donde los piques se hicieron muy esporádicos (por falta de viento), decidimos emprender el regreso, temprano y contentos de habernos dado el gusto con las primeras flechas del Plata.
+ info
El guía Fabián Smeail “Fabián Pesca y Caza” ofrece salidas de todos le día al Río de la Plata en una Regnícoli Marea de 6,30 mts propulsada por un Yamaha 115 de 4 tiempos. El costo de la salida es de 1500 pesos hasta 3 pescadores con un máximo de 4 pescadores a $1600. La salida incluye ceba, combustible y carnada (no comida). Se prestan equipos de pesca en caso de que el cliente no disponga de herramientas adecuadas. Teléfonos 4636-1042 y (011) 154-9987486 y Radio 203*360 e mail fabianpescaycaza@yahoo.com.ar . Página web www.fabianpescaycaza.com
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